Realidad o mito: 5 cosas que no sabías del agua micelar

El producto más popular del skincare.
viernes, 2 de octubre de 2020 · 08:55

Hace solo un par de años que el agua micelar se comenzó a popularizar como un producto de limpieza facial. Desde el momento que los influencers de belleza empezaron a incorporarlo en su rutina diaria ya no hubo vuelta atrás, ya todo el mundo quería probarlo.  

Aunque ya no se reconoce como un método innovador, sí existen muchos mitos a la hora de aplicarlo sobre la piel. No todas las maneras son correctas y hasta pueden llegar a dañarnos, por eso conoce más sobre este tónico con micelas.

Casi todas las marcas  de la industria de la belleza ya tienen un agua micelar en sus línea de cuidado, aunque hay una gran variedad, todas prometen cumplir con la misma función, eliminar la suciedad, el sebo y el maquillaje que se encuentra en la piel.

Este tónico adquirió gran popularidad gracias a que garantiza ser una manera mucho más rápida y practica de quitarse el make up, sin necesidad de enjuague. También quienes la utilizan aseguran que tonifica e hidrata el rostro, aunque los expertos no estén muy de acuerdo con esta teoría.

Según los dermatólogos, el agua micelar no es más que un desmaquillante que desempeña muy bien su trabajo, pero bajo ningún termino debe ser considerado un limpiador facial, ya que no cumple esa función en el rostro.  

Hay casos en los que no se recomienda el uso de este producto, por ejemplo cuando las personas padecen de dermatitis atópica o  tienen una piel muy sensible. Esto se debe a que su fórmula puede llegar a dañar más su condición, obstruir los poros e incluso irritar la cara. 

Durante la rutina de cuidado, el agua micelar no debe ser el sustituto de una emulsión de limpieza apta para cada tipo de cutis. Es necesario asegurarse que la dermis quede completamente libre de suciedad, por eso los dermatólogos hacen hincapié en utilizar ambos productos y no quedarse solo con el tónico.

Para aplicar correctamente la solución líquida con micelas, se debe añadir una buena cantidad sobre el utensilio para no crear fricción al pasarlo sobre la piel,  y distribuirlo con movimientos por todo el rostro. 

 

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