Deliciosa herencia: así prepararás un embutido casero y ancestral

Una pieza de cerdo perfecta para la temporada de invierno.
domingo, 27 de diciembre de 2020 · 10:04

Los embutidos se convirtieron en uno de los productos favoritos para comer durante los días en los que el frío reina en las calles. Aunque existe una gran variedad, entre los más populares se pueden encontrar los chorizos, el salchichón y el lomo embuchado.  

En muchas familias ya es una tradición elaborar en casa esta pieza preparada a base de carne para poder disfrutarla durante todo el invierno. Descubre cómo puedes preparar con facilidad un fiambre casero y mantener la costumbre ancestral.

Las tripas de origen animal o artificiales son un elemento importante en la receta.

Los ingredientes que necesitarás para preparar un embutido en casa son: carne de cerdo (en lo posible magra y fresca), grasa porcina, tripas e incluso algunos condimentos como especias o hierbas aromáticas.

El primer paso consiste en moler la carne junto con la grasa, hasta conseguir una mezcla uniforme. Una vez que se consigue la consistencia deseada es el momento de salar la mezcla y añadir los condimentos deseados.  

Se debe triturar la carne de cerdo con la grasa porcina. 

La mezcla uniforme se llevará al refrigerador y se dejará allí por 24 horas para que repose: es importante colocar un elemento que permita que esté tapado. Al día siguiente se deben rellenar las tripas, las cuales pueden ser de origen animal como sintéticas.  

Con la ayuda de un utensilio (puede ser una manga pastelera o una simple botella) introduce la carne y grasa de cerdo molida dentro de la envoltura. Hay quienes en este paso optan por ahumar el embutido o incluir una esencia para que tenga otro sabor.

El proceso de secado dependerá del embutido que quiere cada persona.

Una vez que todos los embutidos estén preparados, se tienen que secar en un espacio particular. Si quieres que queden más curados es ideal que permanezcan en una habitación oscura, donde la temperatura se mantenga estable y no cambie mucho durante el día.

Por otro lado, para quienes prefieran comer este fiambre fresco, lo mejor es cocinarlos por pocos segundos y luego dejar que el proceso de secado, que suele dudar tres meses, permita curarlos antes de consumirlos.

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