Las duchas frías: conoce al aliado “invisible” de la piel

La temperatura del agua brindaría muchos beneficios estéticos.
lunes, 4 de enero de 2021 · 09:06

Existen algunas actividades cotidianas que tienen un gran impacto en la rutina de belleza, entre ellas, las duchas frías. Los dermatólogos aseguran que la temperatura del agua puede convertirse en un gran aliado invisible a la hora de conseguir que la piel esté más saludable.

A pesar de que a simple vista este hábito parece no ser tan significativo en la vida diaria de las personas, está comprobado por los expertos en salud que brinda sorprendentes beneficios estéticos

Las duchas frías pueden mejorar la circulación de la sangre.

Si mantener el cutis saludable, feliz e hidratado se convirtió en una prioridad en tu rutina de belleza, entonces el agua fría puede ser el camino ideal para conseguirlo. Los dermatólogos recomiendan esta temperatura por varios motivos: el primero es que ayuda a optimizar la circulación del cuerpo.

Cuando las personas toman una ducha gélida la piel se oxigena y se purifica gracias a que el organismo reacciona ante la pérdida de calor y como un método de defensa lo vasos se dilatan, es decir que la sangre se transporta mejor.  

La temperatura gélida ayuda a tonificar el cuerpo.

Las personas que optan por tomar duchas gélidas producen en su cuerpo más colágeno y elastina que el resto, estos dos elementos son necesarios para que la piel no pierda la firmeza con el paso de los años.

Por otro lado, el agua fría también ayuda a que la epidermis se regenere más rápido y se eliminen las partículas muertas que se acumularon allí permitiendo que adquiera un aspecto tonificado a la vista y suave al tacto.

El agua fría tiene un efecto antiinflamatorio en la piel

Otro de los beneficios que le brindan las duchas frías a la piel es un efecto antiinflamatorio. Aunque muchas personas suelen colocarse elementos helados sobre el rostro para evitar que luzca hinchado o que las ojeras se vean muy marcadas, el agua podría brindar el mismo efecto por sí sola.   

La manera correcta de sacar el máximo provecho de la temperatura gélida es controlando que las primeras veces el baño no dure más de 15 segundos. El  procedimiento consiste en empezar con los pies e inmediatamente seguir con la cara.

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