Terrible: salió a la luz el pasado oscuro del Príncipe William

El Duque de Cambridge fue expuesto.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 13:52

Entre los hijos de Lady Di, el Príncipe William siempre ha sido el más correcto y el ejemplar, mientras que Harry siempre ha sido más flexible. Sin embargo, se revelaron secretos que harían cambiar a todos de opinión.

Y es que el Duque de Cambridge, quien se ha lucido en medio de la pandemia con sus trabajos de voluntariado y por el medio ambiente, no siempre fue el nieto perfecto de la Reina Isabel.

Un adelanto del libro “Battle of Brothers: William and Harry - The inside story of a family in tumult” hecho por el historiador Robert Lacey, quien es el asesor de la serie de Netflix, “The Crown”, develó que el descendiente mayor de Carlos de Gales no es el más correcto.

Según los extractos difundidos, hay muchos argumentos tanto en contra como a favor del esposo de Kate Middleton, así como también del Duque de Sussex, y la grieta en su relación tiene tiempo andando.

En ese sentido, calificó al padre de Archie como díscolo e impulsivo, tal como llegó a ser el primo de Beatriz de York en su juventud, y expuso varias situaciones de cuando era un hombre soltero y sin hijos.

Una de las anécdotas habla de cuando escuchó una entrevista de la Princesa Diana en la BBC contando que estaba enamorada de otra persona y que su matrimonio había terminado porque era de tres.

El hijo mayor de Lady Di no siempre fue el hombre correcto que es hoy en día.

Inmediatamente, esto no le gustó al padre de George, Charlotte y Louis, y, según relató el libro, se puso muy furioso, a tal punto que parecía un chico rebelde.

Comenzó a gritar y a llorar, y cuando ella trató de abrazarlo, él la empujó. Al día siguiente, Guillermo se disculpó con Diana por su mal genio y le regaló un ramo de flores. Pero ella sintió que le había hecho un daño irreparable.

El Príncipe William, supuestamente, sufría de ira y era una persona que se dejaba llevar por sus sentimientos. Aunque hoy en día parece lo contrario, la realidad es que nadie conoce con certeza lo que sucede a puertas cerradas.

Había estallado en uno de los consabidos ataques de ira que, de vez en vez, marcarían su adolescencia y su etapa adulta.

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