La insólita anécdota que puso en duda el origen del Rey Juan Carlos

Desde su nacimiento, el emérito no la tuvo fácil.
viernes, 8 de enero de 2021 · 04:45

Fue el 5 enero de 1938 cuando el Rey Juan Carlos llegó a este mundo y, aunque sería posible pensar que el haber nacido en el núcleo de la realeza le otorgó un trato especial, lejos está de la realidad.

Desde ese icónico día, el emérito se aproximó a un destino marcado por el rechazo, puesto a que su propio padre, Juan de Borbón, llegó tarde al encuentro con su hijo porque estaba con una mujer que no era su esposa. 

El Rey Juan Carlos fue la comidilla de su familia desde que nació.

Justo fue el abuelo del Monarca, Alfonso XIII, el que decidió hacerle una vengativa jugada a Juan de Borbón cuando este arribó al recinto médico para ver por primera vez a su heredero.

La anécdota fue relatada por la periodista Pilar Eyre, quien es experta en la temática y brindó una entrevista a la revista "Lecturas", aprovechando el cumpleaños número 83 del esposo de la Reina Sofía.

Juan de Borbón y María de las Mercedes recibieron a un pequeño Rey Juan Carlos el 5 de enero de 1938. 

Dicho por las palabras de Pilar, el Rey Alfonso estaba enfadado y aprovechó a que casualmente en la habitación contigua a la madre del nacido en Roma alguien también había dado a luz. 

La mujer del representante de la legación china, chinos los dos, por supuesto, tuvo un hijo en la habitación contigua a la de María. Un bebé con los ojos rasgados y el pelo oscuro. Don Alfonso lo pidió prestado un momento y bajó con él a la planta baja de la clínica diciéndole solemnemente a su hijo: 'He aquí al heredero de la Corona española'. 

Juan de Borbón, padre del emérito, y su esposa, María de las Mercedes.

Cuando Juan de Borbón tuvo al niño en sus manos y vio sus rasgos asiáticos no pudo evitar emitir un improperio, poniendo en duda la dignidad de María de las Mercedes, madre del Rey Juan Carlos. Fue en ese segundo, cuando el Rey Alfonso se arrepintió de su engaño y le espetó: “¡No es el tuyo, no es el tuyo!”.

La insólita historia no culmina allí, ya que Eyre comentó que después de eso María gustaba de contarla a sus allegados y sin miramientos agregaba un ingrediente al final: “Juanito era tan feo que los dos hubiéramos preferido al otro”. ¡Desde pequeño, no pegó una! 

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